Una palabra alcanza para creer que sabemos quién es Vitto, pero esta vez, la historia la cuenta él.
Solo frente a nosotros, habla, se ríe, provoca, recuerda, se contradice. Intenta ordenar una historia en la que no siempre queda claro dónde termina lo que pasó y dónde empieza la forma en que necesita contarlo.
Entre él y el mundo hay un abismo difícil de atravesar. En algún lugar de ese abismo está su madre y todo aquello que nunca pudieron decirse.
ADICTO pone a un hombre frente a su propia historia, atravesada por una enfermedad. Lo que hicieron con él, lo que él hizo con eso y lo que todavía puede hacer consigo mismo. Tal vez la pregunta no sea cómo llegó hasta ahí, sino cuánto estamos dispuestos a escuchar.
-Luego de un recorrido que llevó el
texto a Madrid en dos oportunidades, ADICTO llega por primera vez a escena.-