En las profundidades del campo, donde el silencio denso y la tierra guardan secretos, tres hermanas crecen entre juegos, cantos y rituales, a escondidas de la tragedia. Luisa y Loreta descubren que los monstruos no viven solo en los mitos, sino en los galpones, amigos y vecinos. Salvar a su hermana se convierte en un pacto de sangre, y tras su ausencia, la mezcla de rabia y amor, despierta los deseos de las bestias para hacer lo que ellas consideran justo.
La obra despliega el grotesco, la ternura y el drama en el escenario como denuncia a la impunidad masculina; entre la ternura y la brutalidad, la poesía del mundo real y la crudeza de sus sombras, entre seguir la tradición o perseguir los sueños. Dejar el nido, crecer por obligación, esperar justicia o hacerla por mano propia.