Cuatro mujeres presas conviven en una cárcel. Resisten, festejan, comparten, se cuidan y reflexionan sobre su experiencia. Esperan. Escuchan lo que sucede afuera —una presencia represiva que nunca se devela del todo—, recuerdan, especulan, imaginan estrategias.
En la escena, el tiempo se pliega: pasado, presente y proyección futura conviven. En ese entramado, la palabra, el canto, el gesto mínimo y las acciones colectivas se transforman en herramientas de supervivencia.