¿Qué pasaría si el fin del mundo fuera la única excusa válida para poder descansar? 'Nada cambia hasta que revienta' es un musical que sumerge al espectador en la asfixiante y vertiginosa mente de Florencia, una productora audiovisual devorada por la autoexplotación y la inercia de sus vínculos afectivos.
Durante un descanso en la costa uruguaya, un misterioso punto rojo irrumpe en el cielo anunciando la colisión inminente de un meteorito. Mientras el caos se desata, el escenario muta en un paisaje mental liminal y no realista. En este espacio la acechan los fantasmas de su trabajo, sus amistades vacías y su expareja donde vemos a la protagonista intentando realizar modificaciones en sus recuerdos.
En conjunto, la obra es una radiografía de una generación al límite, escenificando la neurosis, los vínculos líquidos y superficiales, el burnout y la asfixia de la adultez contemporánea. En este contexto, el fin del mundo no se presenta como una tragedia y un colapso, sino como el seductor y definitivo alivio.