Una casa de la cultura en un barrio periférico, semirrural, de una ciudad.
Dos funcionarios públicos. Un vecino que colabora. Un triángulo de vínculos.
Una historia aparentemente simple. Omisiones y secretos no develados.
Rasgar la tierra: sacar a la luz lo oculto.
Desde la cotidianidad de un barrio y de un espacio cultural, la obra refleja la conducta humana
fragmentada a través de un juego teatral de heridas abiertas y tensiones latentes.
La palabra «cultura» procede del latín cultūra, término derivado del verbo colere, que significa «cultivar
la tierra». Según Cicerón, cultura animi refiere al «cultivo del alma» o al «cultivo del espíritu».
¿Objetivo cumplido o simple paradoja?